Estatutos de Los Amigos de la Boina

NUESTROS “ESTATUTOS”

La boina es paradigma del mejor espíritu popular. Resumen de las Españas, pero también la boina es europea. Sobre todo, la boina es corolario del interclasismo. Mesocrática por excelencia, rural y urbana, la boina es intergeneracional y una de las pocas prendas “unisex” desde que la mujer francesa la incorporó a su atuendo en los años 30.
Así como otros tocados se han vinculado a ideologías o movimientos políticos o confesionales, en el caso de la boina ni el Carlismo ni la Resistencia, ni el separatismo vasco, ni el socialismo de Prieto, ni la Falange de José Antonio, han podido apropiarse de este símbolo, Civil y militar, proletario e intelectual cubre cabezas en la ciudad y en el campo., en el mar y en la montaña, confortable e isotérmica protege de las inclemencias del frío, del sol y de la lluvia … Manejable, a diferencia del sombrero, cómoda de guardar al destocarse, se dobla y se reduce hasta permitir que la llevemos en bolsillo.

En la convicción, pues, de que la boina es el mejor punto sobre la “i”, venimos a crear una sociedad, club, cofradía donde, al igual que estilan los “Amigos de la boina de Madrid, los usuarios y amigos de la boina puedan reunirse de vez en cuando para celebrar esta seña de identidad que les es común, al tiempo que con su ejemplo promuevan la difusión de la boina y ejerzan testimonial defensa de ella ante los agravios de quienes la desprecian o, peor aún, se avergüenzan de lucirla por considerarla prenda obsoleta, rústica, plebeya e impropia en estos tiempos de “modernidad...

Los AMIGOS de la BOINA no tendrá estatutos, ni cuotas de clase alguna, ni obligaciones ni derechos. El mero hecho de lucir la boina con frecuencia ya faculta y autoriza a pertenecer al club que aprueba y aplaude cualquier acción proselitista a cargo de sus miembros y que reclutará nuevos “amigos” por cooptación.

Al término de cada reunión se fijará el día y lugar del próximo encuentro que siempre se celebrará en casas de comidas que dispongan de buena pitanza y mejor vino, precios moderados y estén adornados en su apariencia y en las maneras de sus propietarios y servidores del espíritu mesocrático que inspira la asociación, club o cofradía. EI único grado, ascendencia o jerarquía entre los socios será el que provenga de la antigüedad, de la veteranía, ya que no existirán ni miembros de honor, de mérito, ni tampoco numerarios ni correspondientes.

1.-Creer que la boina es símbolo de la sensatez, de la ponderación., del termino medio, de la áurea mediocristas, del sentido común. De que la boina es el corcho de nuestra botella nacional, que protege la sesera de las aguas frías del cielo y de los rigores del sol, como lo prueban los arrantxales vascos, los labriegos gallegos, los segadores castellanos y manchegos, los huertanos valencianos y murcianos, los payeses catalanes y baleares, como Plá y Miró, los aceituneros de Jaén y todos los marengos de Andalucía, los majoreros canarios, así como muchos guajiros de las Américas e incluso los gauchos en la Pampa.
2.-Llevar la boina con orgullo, como homenaje a campesinos y menestrales y a tanto intelectual y artista como la han lucido en tiempos aún no lejanos.
3.– Reunirse en hermandad con otros emboinados al menos una vez al mes para fortalecer los vínculos de solidaridad entre quienes se tocan con la boina.

En dichas reuniones donde se procurará la presencia de jóvenes y viejos, civiles y militares, clérigos y seglares, pobres y ricos, españoles de la villa y corte y de las provincias, serán iguales los ganapanes, los pinchaúvas, los cantamañanas, que la gente principal. Tanto es así que todos los de la boina serán apeados de tratamientos reverénciales, tal y como se acostumbraba en gremios y cofradías.
5.– Los de la boina se comprometen a luchar contra todo lo que suponga extravagancia, esnobismo, cultura kish, sofisticación y modernismo, que a la larga y a la corta resulta ser pedante, cursi, hortera y chonta… por mucho que se pretenda disfrazar con aires de modernidad y de progreso.
6.- Como la boina está por encima de todo, incluso de las ideas (que, al decir de algunos, moran en la cabeza), en las reuniones de “los de la boina” se evitará la exposición de ideas políticas de partido, no así de las que contribuyan a unir a las gentes de esta tierra, mejorar su existencia y hacer a grandes y a chicos más felices.
7.– En aras del sexto mandamiento, se celebrarán las bromas las chanzas y los chascarrillos que tanto favorecen la digestión como ayudan a disolver la bilis y la atrabilis, los humores que hacen estragos entre los naturales de este país.
8.- Para levantar testimonio de la existencia de la asociación, al tiempo que servir de hoja de avisos entre los amigos de la boina, en lugar de imprimir boletín alguno, postularemos una página en un periódico nacional o de un espacio de quince minutos en una cadena de radio que amablemente se preste a alojarnos.
9.- No deseamos notoriedad y nombradía con nuestra actividad, en favor de la boina y su uso generalizado, pero nadie confunda la humildad que nos ha de distinguir con sumisión y servidumbres. Tanto es así que constituirá objetivo de este grupo la merced y privilegio de no descubrirse ante el Rey, gracia que ya disfrutaron los parientes mayores en el País Vasco.
10.- Al no existir en esta asociación ni grados, ni estatutos , ni obligaciones ni derechos, ni cuotas de clase alguna y carecer de alcabalero, al término de cada convite se pasará la boina dejando en ella de manera discreta lo que importe el condumio . Si algo sobrara tras dejar en la casa de comidas una propina digna, esa cantidad se dedicará a socorrer al primer menesteroso que en lugar de otro recipiente de hojadelata o plástico extienda su boina.

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